#NUNKINÍ #Calkiní | En el corazón de esta comunidad de Nunkiní perteneciente al municipio de Calkiní, la imagen de San Diego de Alcalá continúa siendo un símbolo de esperanza y fe para sus habitantes. Este santo, venerado desde hace varios siglos, es considerado el protector de los Nunkinienses, y su legado se remonta al siglo XVII, cuando, según la tradición oral, obró un milagro que salvó a la población de una devastadora epidemia de viruela negra. Cuenta la leyenda que, en medio de la desesperación por la enfermedad que diezmaba a los moradores, los antiguos mayas de Nunkiní imploraron la intervención divina de San Diego de Alcalá, su santo patrono. En un acto de fe, prometieron erigir y quemar una figura humana conocida como el “Caballero de Fuego” (Uh Dzuli Ka’ak, en maya), como ofrenda al santo. Milagrosamente, días después de cumplir con esta promesa, la epidemia comenzó a ceder hasta desaparecer por completo, un hecho que los habitantes atribuyen a la intercesión del patrono. Desde entonces, esta tradición se ha mantenido viva como muestra de gratitud y devoción.
La comunidad celebra a San Diego de Alcalá dos veces al año:
en abril, con una feria que culmina en esta edición 2025 el lunes 27 del
venidero mes, y el 13 de noviembre, fecha que marca el día principal de su
festividad y el “cumpleaños” del santo. Esta última celebración se extiende
durante todo el mes de noviembre con los tradicionales gremios, agrupaciones
que organizan procesiones, misas y ofrendas en honor al patrono. El momento más
esperado llega el 13 de noviembre, cuando el “Caballero de Fuego” –bautizado
como “Juan Norberto” en esta fecha– es incinerado en la plaza del pueblo tras
una procesión, acompañado por el sonido de voladores y música que llenan de
vida las calles.